Protección del Cobro

  

En  muchas ocasiones la empresa conoce la existencia de una gran masa de cuentas vencidas de clientes pendientes de cobro que le está provocando una auténtica crisis de tesorería, pero las causas del problema a menudo no son detectadas correctamente.

Nuestro objetivo es minimizar el impacto de los impagos en las cuentas de resultados, por eso el compromiso que tenemos con nuestros clientes es el de maximizar la previsión de sus ingresos y evitar que el impago se produzca.

Simplificamos las operaciones comerciales convirtiéndolas en más óptimas y seguras, haciendo que los pagos se ejecuten en las condiciones pactadas.



No queremos ser solamente una empresa de servicios, sino también queremos ser su consultoría o asesoría de confianza para este tipo de gestiones.

Entendemos que tratamos un tema muy sensible y que, por ese motivo, nuestro trabajo no puede afectar nunca a la tesorería ni a la imagen comercial de los clientes con los que colaboramos. Por lo que nuestros métodos de actuación se basan siempre en un estricto cumplimiento del código ético, en una máxima confidencialidad y en el uso de las herramientas que nos ofrece la legalidad vigente.

No obstante además de las causas, y dejando aparte los problemas de solvencia, liquidez y administración que puedan tener los clientes, No hay que olvidar que uno de los factores que provocan la mayor parte de los retrasos en el pago comerciales es la falta de calidad en la gestión empresarial del propio proveedor.


Según un estudio europeo reciente entre el 20 y el 50% de los problemas de cobro de las empresas son debidos a bloqueos en el abono de las facturas ordenados por clientes descontentos que retienen el pago como consecuencia a los fallos que ha tenido el proveedor en la calidad, en el servicio o en la gestión.

 


Esta gran masa de saldos de clientes pendientes de cobro viene originada por errores que el proveedor comete en la recogida del pedido, en el suministro de la mercancía, la logística, la administración de ventas, la facturación, la falta de un abono etc.
Mucho de estos litigios comerciales no son solucionados enseguida por la propia empresa ni se gestiona adecuadamente el incidente y por este motivo no se cobra nunca la factura.      


Tampoco hay que olvidar

Que las deficiencias de calidad o servicio o cualquier error en la facturación favorecen al moroso habitual, que utiliza cualquier defecto o equivocación por insignificantes que sean, como pretexto para demorar el pago o no efectuarlo nunca. De esta forma cualquier pequeño fallo sirve de excusa a los malos pagadores para no cumplir con sus obligaciones ya que alegan que no pagan porque existe una incidencia que debe solucionar el acreedor. Se da entonces la triste circunstancia que los proveedores están facilitando gratuitamente a los deudores los argumentos para no pagar.


La que seguramente es otra gran causa de los cobros demorados se encuentra en el seno la propia empresa acreedora.

Esta causa consiste en la inexistencia de una gestión de riesgos apropiada por parte de la empresa acreedora así como la falta de medios y de personal especializado en la gestión de créditos y cobros.

Por lo tanto uno de los motivos por los cuales las empresas no cobran a tiempo de sus clientes es que no existen dentro de la propia empresa unos procedimientos adecuados para el control, seguimiento y cobro de los saldos de clientes.

Partiendo del principio de que los clientes nunca tienen prisa en pagar y que estadística-mente más de la mitad de las facturas son pagadas con retraso, es tarea del proveedor perseguir el cobro e insistir ante el cliente para que haga el pago dentro del plazo acordado.

Por desgracia no existe un código ético de comportamiento de pagos entre las empresas.

Y los deudores intencionales sólo pagan dentro de los plazos convenidos a aquellos acreedores que están reclamando el cobro de forma activa y sistemática.

Y los deudores intencionales sólo pagan dentro de los plazos convenidos a aquellos acreedores que están reclamando el cobro de forma activa y sistemática.

En cambio los acreedores que se muestran pasivos suelen recibir el pago con un importante retraso.


Una buena tutela de sus facturas y sus vencimientos, asegura que los saldos de clientes sean ingresados a tiempo en tesorería, evitando así que los clientes impuntuales  e informales que quieren jugar a ganar intereses financieros a costa de los proveedores, abonen puntualmente sus facturas.

 


Nosotros nos adelantamos a los acontecimientos, realizando un estudio de viabilidad completo, y estos nos dan la clave para asegurar un cobro favorable y puntual de los vencimientos de sus facturas.



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